Desde el punto de vista de la organización, para reducir el estrés laboral se pueden tomar acciones como el rediseño adecuado de los puestos de trabajo, la reorganización de la jornada laboral y los turnos y descansos o la apuesta por un estilo de dirección y liderazgo participativo.
Identifica la raíz del malestar, una vez reconocidos los primeros síntomas del estrés laboral, que varían desde la irritabilidad y la desmotivación hasta alteraciones del sueño, dolores o problemas musculares, el primer paso para gestionarlo mejor es identificar qué lo causa.
Delega y establece límites saludables, aunque la palabra delegar parezca decir que el trabajador estresado le pasará el problema a otro, en realidad, significa mejorar la organización del trabajo para que no solo unas pocas personas carguen con el grueso de las responsabilidades.
Tómate el tiempo que necesites, la organización del trabajo y la asignación del tiempo adecuado para que cada persona desempeñe una tarea es una de las mejores herramientas para gestionar el estrés laboral.
Habla con tu equipo de trabajo, las relaciones sociales en el trabajo pueden ser fuente de estrés, si generan problemas, pero también un elemento sólido en el que apoyarse durante periodos difíciles.
Practica el biofeedback, dentro de las estrategias físicas que se pueden seguir para lidiar con el estrés, el biofeedback es particularmente efectivo.
Esta técnica consiste en ser consciente de algunos procesos internos que, sin que nos demos cuenta, contribuyen al estrés.
Son, por ejemplo, la tensión muscular, el ritmo cardíaco o la temperatura.
Al igual que la mayoría de las técnicas para el estrés, el biodfeedback necesita apoyarse en un profesional que nos ayude a reconocer y controlar esos procesos internos.