La presión social puede ser un factor que contribuye a la depresión en niños y adolescentes, aunque no se menciona explícitamente en el texto como una causa directa. Sin embargo, se pueden encontrar algunas frases que indirectamente pueden relacionarse con la presión social:
Problemas familiares, conflictos laborales o vinculado a los retos que la vida nos pone día a día.
Para los especialistas es importante distinguir que esos síntomas no están directamente vinculados a episodios de depresión, sí es necesario consultar con un profesional para valorarlo cuando existe sospecha sobre ello.
Respecto a los motivos que suelen posicionarse como inicio de una depresión en la infancia o adolescencia, Muñoz Herrera reseña los problemas familiares, negligencia en el cuidado del menor, problemas escolares y problemas de autoestima.
Es conveniente tener en cuenta que estas cifras sólo reflejan los suicidios consumados, por lo que la cifra estaría infrarrepresentada al obviar los intentos fallidos.
La irrupción de las Redes Sociales se analiza con curiosidad desde la comunidad científica.
Se han activado las alarmas ante juegos macabros como el denominado "La ballena azul" cuyo fin es incitar al menor al suicidio y no se aprecia trastorno depresivo previo.