El apego tóxico en las relaciones puede llegar a ser muy destructivo, es por esto que hay que aprender a identificar las señales a tiempo y a lidiar con la situación de forma efectiva, de lo contrario puedes tener problemas, o terminar con una relación que solo se va a volver más y más dañina para todos los involucrados.
No está mal sentir apego por tu pareja, pero ese apego no debe ser extremo.
Cuando eso pasa y el apego se vuelve tóxico, esto puede llegar a ahogar a la otra persona, a desatar celos, inseguridades, resentimientos y muchas más cosas que, básicamente, son enemigas de las relaciones felices y duraderas.
Los expertos dicen que existen varios tipos de apego, el apego seguro, que se caracteriza por la confianza, el apego evitativo, donde hay dificultades para distinguir las propias emociones, al apego ansioso, donde se depende en exceso de la otra persona, y el apego desordenado, que presenta situaciones como el rechazo a la intimidad y la confusión.
El apego seguro es el tipo de apego más sano y el que permite construir buenos vínculos y relaciones profundas, mientras que el resto de los tipos pueden llegar a volverse tóxicos si no se atienden.
Celos y desconfianza, necesidad de que la pareja esté presente siempre, enojo o frustración en exceso, asumir que la otra persona debe cubrir todas las necesidades emocionales y falta de balance son señales de que hay apego tóxico en una relación.
Usar una relación para definir tu sentido de valor, depender en otros para su aprobación, tener dificultades para imaginar la vida sin la otra persona y descuidar tus necesidades básicas para priorizar las de otra persona también lo son.