La dependencia emocional es la necesidad extrema que una persona siente hacia su pareja y que se manifiesta a través de comportamientos de sumisión, pensamientos obsesivos y sentimientos intensos de miedo al abandono. Un afecto basado en la admiración del otro y un aferramiento excesivo hacia él. La necesidad constante de hablar con la pareja a través de mensajes al móvil, continuas llamadas, incapacidad de hacer algo sin ella… Deseos de exclusividad en la relación: la persona dependiente se aísla de su familia y amigos para dedicarse exclusivamente a su pareja. La prioridad de la pareja sobre cualquier cosa es una de las características más observables. El dependiente emocional considera a su pareja el centro de su existencia, el objeto más valioso que le da sentido a su vida. Idealización de la pareja: el dependiente emocional idealiza a la pareja a pesar de ser consciente de sus defectos y admira su seguridad en sí mismo, quizás lo que a la persona dependiente le falta.
La sumisión del dependiente hacia su pareja es su herramienta para preservar su relación, es lo que utiliza para asegurarse al máximo la continuidad de la misma. Esta subordinación es el resultado de la falta de autoestima del dependiente y de su idealización de la pareja que le llevará a otorgar todo tipo de atenciones y privilegios. El dependiente será feliz si la pareja muestra agrado y satisfacción porque su bienestar es lo único que importa. El dependiente emocional tiene un miedo excesivo ante la posibilidad de que su relación pueda romperse. Por muy nefasta que sea la relación, por muchas humillaciones, desprecios, o malos tratos que existan, lo peor que le puede ocurrir es que su relación se rompa. Las personas con dependencia emocional tienden a agradar a cualquier persona, consideran la aprobación de los demás como algo necesario, tienen un gran miedo al rechazo o a no gustar a los demás. La dependencia emocional suele aparecer en personas con déficit en habilidades sociales. La necesidad de agradar y el miedo al rechazo derivan en que el sujeto no defiende sus derechos y puede permitir que otras personas se aprovechen de él.