Establecer una conexión con nuestros hijos o hijas adolescentes es la base de su bienestar mental y su aprendizaje social y emocional.
Muestra interés en lo que es importante para tu hijo o hija, para demostrarle que también te interesa.
Comparte cosas sobre ti mismo y encuentra formas de establecer conexiones e identificar intereses compartidos.
Pregúntale su opinión, puntos de vista y perspectivas para que puedas entender sus sentimientos.
La escucha activa es importante cuando se interactúa con un hijo o hija.
Un oyente activo es quien se muestra comprometido, amable, sin prejuicios y empático, incluso cuando (y especialmente cuando) no está de acuerdo con los puntos de vista de los demás.
Procura que tu lenguaje corporal demuestre atención.
Mantener el contacto visual, asentir afirmativamente, una mirada de preocupación o sonrisas alentadoras, son pequeños gestos que les hacen saber que estás atento.
Utiliza un lenguaje corporal natural y señales que hagan que tu hijo o hija te sienta presente, interesado y que realmente te preocupa.
Hazle preguntas abiertas y aclaratorias para comprender mejor cómo se siente.
Refleja lo que tu hijo está diciendo, reafirmando y parafraseando lo que te transmitió.
Responde con afirmaciones positivas.
Valida lo que está expresando.
A veces no es fácil para un adolescente hablar sobre lo que le preocupa, y es posible que no sepa qué decir.
Está bien explicarle que estás ahí, preparado para hablar y escuchar en cualquier momento.
No fuerces la conversación si no puede describir lo que le está pasando.
La comunicación no va solo de compartir dificultades o sentimientos difíciles.
Es importante compartir también cosas divertidas, lo que fue bien durante el día, y encontrar oportunidades para reír y ser cariñosos de una manera cómoda para el adolescente.
¡Divertirse juntos y reír mucho es maravilloso para sentirse bien y fortalecer la relación!