La manutención del cónyuge, que también se conoce como pensión alimenticia, está destinada a proteger el estándar de vida del ex cónyuge.
Por lo general, la elegibilidad del cónyuge depende de lo siguiente: ha dejado de trabajar durante el matrimonio, ha sido empleado temporalmente durante el matrimonio, tiene un estado de salud grave, tiene una situación económica difícil, y de la duración del matrimonio.
Menos de la mitad de todos los acuerdos de divorcio, incluyen la manutención del cónyuge.
Así tendrán la seguridad de que están recibiendo acuerdos de divorcio justos y equitativos según la ley de familia.
A fin de recibir manutención conyugal, el cónyuge que solicita la ayuda debe demostrar que:
Tiene una necesidad de apoyo.
En general, los tribunales consideran los ingresos de cada cónyuge, su capacidad de generar ingresos en el futuro, ahorros, nivel de vida mantenido como pareja casada, y cualquier otra circunstancia que pueda ser equitativa para la pareja.
Cada cónyuge que se divorcia tiene la oportunidad de buscar el apoyo del otro cónyuge.
La excepción es que exista un acuerdo prematrimonial que limite su derecho a recibir pensión alimenticia.
Algunos estados limitan la aplicabilidad de los acuerdos prematrimoniales que renuncian a la manutención del cónyuge, y permiten al ex cónyuge cobrar la pensión conyugal.
La mayoría de los acuerdos de la manutención del cónyuge son temporales.
Además pueden ser revisados y modificados por el tribunal si cambian las circunstancias.
Por ejemplo, el apoyo del cónyuge puede ser otorgado hasta que el ex cónyuge que lo recibe ha conseguido un trabajo, o por un periodo de tiempo determinado.
Si bien históricamente se proporcionó sostenimiento sobre todo a las esposas, que se quedaron en casa para cuidar de la familia mientras sus maridos trabajaban, esto ya no es así.
Ahora, cualquiera, ya sea un marido o una esposa, puede cobrar la pensión conyugal si reúne los requisitos para ello.
Por tanto, es importante considerar cuidadosamente su situación específica antes de decidir si procede o no solicitar el apoyo del cónyuge en un caso de divorcio o separación.