El divorcio afecta todas las áreas de la persona, emocional, familiar, laboral, social y económica, pero con las emociones se produce un desequilibrio que afecta el autoestima. Usualmente le invade un sentimiento de culpa y de auto-cuestionamiento. El trauma de la separación: es el momento más negativo del proceso. En esta etapa es cuando la persona aún no asimila el final de la relación, se sufre el miedo al abandono, se acallan sentimientos que no se quieren afrontar, puede padecer de ansiedad, pérdida de apetito y se corre el riesgo de aislarse. La montaña rusa: En esta etapa la nostalgia usualmente es la peor enemiga. Se empieza a pensar en momentos pasados, buenos y malos, que te provocan emocionalmente un sin fin de erupciones de tristeza, rabia, odio, añoranza y un sinnúmero de emociones contradictorias entre si. Para la terapeuta sexual y de pareja Virginia Pérez, los divorcios con frecuencia son dolorosos y traumáticos no importa si es una primera vez, segunda o tercera, explica que el dolor va depender mucho de la persona, su capacidad de aceptación y qué tan comprometida estaba con la relación, sin embargo, sí, en general el primero puede afectar a la persona con más facilidad.