La terapia narrativa puede ser de gran ayuda en una gran variedad de trastornos y problemas emocionales, aunque también se puede aprovechar para fomentar el crecimiento personal e incluso inducir cambios sociales. De hecho, fuera del ámbito clínico, la terapia narrativa se puede aplicar en centros educativos, en la gestión de recursos humanos en el ámbito de las organizaciones, y como motor para inducir cambios sociales positivos a nivel de comunidad.
Pero centrándonos en un enfoque terapéutico, estos son algunos de los contextos en que la terapia narrativa puede ser de ayuda:
Problemas de conducta en niños y adolescentes.
Tratamiento de la depresión.
Enfoque para superar la ansiedad.
Afrontamiento de los problemas de alimentación.
Estrategia para superar un trauma.
Tratamiento de las adicciones.
La depresión suele acompañarse de sentimientos de desesperanza y desvalorización.
Tratadas con terapia narrativa, muchas personas aprenden a reconstruir su narrativa vital y aumentan la seguridad en sí mismas y sus posibilidades.
En el tratamiento de la ansiedad, este enfoque psicoterapéutico ayuda a promover la tranquilidad y aumenta la capacidad para afrontar las situaciones adversas cuando llegan, sin anticiparse ni construir un relato determinista en torno a ellas.
La terapia narrativa es un tipo de psicoterapia que propone reescribir nuestras propias vidas, y crear argumentos alternativos para romper con aquellos problemas que nos limitan.
Tiene una gran ventaja, y es que separa la identidad de la persona de su problema, y que es respetuosa y no genera culpa.
Del mismo modo, el problema deja de ser el filtro o la óptica a través de la que percibe todo lo que sucede en su entorno.
En definitiva, el objetivo de la terapia narrativa es externalizar las situaciones problemáticas, que pasan a ser un elemento más de la narración de la vida de las personas, pero no el factor que determina cómo son y cómo actúan: no hay personas problemáticas sino personas con un problema.
De ese modo, cualquier paciente tratado con esta terapia aprende a discernir entre su problema y su esencia, sintiéndose preparado para crecer como persona y centrarse en sus metas y objetivos.
Con la ayuda de la terapia narrativa, los pacientes aprenden a centrarse en el presente y el futuro más que en el pasado y a ser flexibles para otorgar importancia a una serie de aspectos, restándosela a otros que hasta entonces percibían como esenciales.
Identificando y modificando sus patrones de conducta, se verán capacitados para alcanzar el equilibrio personal y perseguir sus metas en la vida.