Una mujer de unos 20 años que esté tratando de quedarse embarazada en sus días fértiles tiene un 25% de probabilidades de conseguirlo en cada ciclo, rondando los 30 años tiene un 15%, a partir de los 35 descienden las posibilidades a un 8% y a un 1% a partir de los 40 años. Esto se debe a los ciclos anovulatorios, que son más frecuentes a medida que pasan los años, y a abortos espontáneos que se producen en las gestaciones precoces, también más frecuentes cuanto mayor sea la mujer. Durante el primer trimestre de embarazo, las mujeres mayores de 35 años tienen un aumento del 45% de pérdida de la gestación –principalmente por abortos espontáneos y gestaciones extrauterinas-. Más de un embarazo de cada 5 en las mujeres de más de 35 años, y uno de cada dos en las mayores de 40 años, acaban en aborto espontáneo. Durante el segundo y tercer trimestre, hay un aumento en el riesgo de muerte intrauterina; se multiplica por 2 en las mujeres de más de 40 años, y por 4 en las mayores de 45. Otras complicaciones que pueden aparecer durante el embarazo en mayor proporción por causa de la edad son la diabetes permanente y gestacional, la hipertensión arterial crónica y la asociada al embarazo, la preeclamsia y la eclamsia, y los tromboembolismos. También se incrementa el riesgo de placenta previa, principal causa de hemorragia preparto; el riesgo de una mujer de 40 años es 9 veces el de una mujer de 20 años. Están incrementados el número de gestaciones múltiples, lo que se relaciona con morbilidad materno-fetal. En el caso de gestaciones únicas, un 5,8% de los partos son prematuros; en el caso del embarazo gemelar, nacen antes de la semana 37 el 44,9%. Se observan más casos de crecimiento intrauterino restringido, y de cromosomopatías. Justo antes de la concepción, el óvulo se divide, a medida que una mujer va cumpliendo años, aumenta la probabilidad de que esta división no se realice de forma correcta, y aumenta la probabilidad de engendrar niños con síndrome de Down, entre otras cromosomopatías.
Es muy importante que antes del embarazo se realice un control ginecológico y recibir asesoramiento acerca de las cosas que conviene modificar en la vida cotidiana para que los riesgos puedan minimizarse. Ser madre después de los 40 es algo tan maravilloso como a los 20, 25, ó 35 años. Lo básico es asumir el compromiso de cuidarse sabiendo que la salud futura del bebé depende en gran medida de la salud psico-física de sus padres. Es importante saber que muchas de las complicaciones se previenen con un correcto control prenatal y cumpliendo rigurosamente las indicaciones médicas. Una vida ordenada en todos sus aspectos, alimentación, actividad física, sueño y estabilidad emocional, sumado a la cooperación de la pareja son la mejor fórmula para un embarazo saludable a cualquier edad.