Los hombres siguen produciendo espermatozoides a medida que envejecen y pueden engendrar hijos a edades avanzadas. Pero un nuevo estudio demuestra cómo se va produciendo la pérdida de fertilidad a partir de los 50 años. La investigación se realizó con un grupo de hombres que participaron en un proceso de fertilización in vitro del Centro para la Salud Genética y Reproductiva de Londres. Tras realizar el proceso, se comprobó cómo las tasas de éxito disminuyen significativamente entre los hombres mayores de 51 años, casualmente, la misma edad promedio en que las mujeres entran en la menopausia.
Entre los 46 y los 50 años, la tasa de éxito se redujo al 32 por ciento. Y los hombres mayores de 51 años pudieron provocar el embarazo solo el 30 por ciento de las veces. Según los expertos que dirigieron el estudio, la causa de este descenso de la fertilidad es probablemente la calidad del semen relacionada con el envejecimiento. Además de producir espermatozoides con mayor potencial de mutación, los hombres mayores también tienen menos volumen de semen y espermatozoides con menos motilidad o capacidad para desplazarse hacia el óvulo.
Los hombres no son tampoco inmunes a los diversos factores de riesgo que hacen disminuir la calidad de su esperma al igual que ocurre con los óvulos en el caso de las mujeres: fumar, beber, tomar drogas, o padecer mucho estrés y ansiedad, tienen efectos muy negativos sobre el semen de los hombres. Lo mismo ocurre con las actividades que provocan calor y compresión en los testículos, incluidas las horas que se pasan al día sentados, que tienen un efecto negativo a largo plazo en la capacidad reproductiva masculina. Y no sólo eso, incluso cuando los hombres mayores dejan embarazada a una mujer, estos embarazos pueden tener un mayor riesgo, como demuestra el hecho de que los hijos de padres mayores tienen más probabilidades de nacer prematuramente o de tener puntuaciones APGAR más bajas. Este estudio pone de manifiesto que la edad tanto en el hombre como en la mujer tiene un impacto importante en la fertilización, aunque socialmente se siga haciendo más responsable a las mujeres. El futuro, sin duda, está en la investigación. Los expertos apuntan a técnicas mejoradas de selección de espermatozoides para aumentar la probabilidad de fecundación y evitar otro tipo de contratiempos.