Reconocerse como un ser único e irrepetible
Aceptarse a uno mismo, sinceramente, por lo que uno es y cómo es.
Respetarse, hacerse valer, saber defender los valores e ideales de uno mismo y pedir lo que uno cree que merece o necesita.
Cuidarse física y emocionalmente.
Confiar en uno mismo, en las propias capacidades, puntos de vista y opiniones, en la propia capacidad para tomar decisiones y en la decisión sobre cómo vivir.
Asumir la responsabilidad de los propios actos y las consecuencias de las decisiones tomadas.
Fijarse expectativas realistas y a corto plazo.
Arriesgarse, atreviéndose a explorar nuevos, conductas y posibilidades.
Asumir una actitud positiva, sintiéndose orgulloso de lo que uno es y lo que uno hace.
Centrarse más en uno mismo, en evaluarse para detectar qué se desea, y qué se puede mejorar o cultivar, en lugar de invertir excesiva energía en criticar, envidiar o juzgar lo que hacen los otros o cómo son los demás.
Trátate a ti mismo como tratarías a tu mejor amigo.
Observa cómo te hablas.
Desarrolla actividades que te hagan sentir bien.
Pregúntate qué hay en tu vida que te gusta y quieres que se mantenga y, por el contrario, qué cosas no te gustan y podrías modificar o mejorar.
Dedícate un espacio diario a ti mismo.
Consiéntete un capricho.
Mímate.
Haz alguna actividad que te resulte gratificante.
Toma conciencia de tus capacidades, habilidades y puntos fuertes.
Al finalizar el día piensa en las cosas positivas que has hecho.
Escribe un diario para conocerte mejor a ti mismo y detectar cómo te consideras.