Al igual que estamos hablando de la empatía como un respeto, aceptación y entendimiento hacia las demás personas también es necesario saber de la importancia de tener empatía con uno mismo.
Erróneamente, muchas veces ponemos la atención en los demás y no en nosotros, en lo que sentimos y esto es un gran error.
Ya que si mi jarra está vacía de agua no podré dar a los demás.
Así que hay que empezar por amarse y respetarse a uno mismo siempre para poder proveer a los demás un entendimiento emocional de calidad.
No eres egoísta por pensar en ti mismo.
Es importante mirar el contenido y la forma de cómo nos hablamos, esto guarda gran relación con el autoconcepto y la autoestima también ya que según como nos hablemos a nosotros mismos de esa manera nos percibiremos en relación a nosotros mismos y a los demás.
Por eso, será fundamental hablarnos de una manera justa, sin juicios de valor duros y siendo comprensivos con cada situación.
Por otro lado, para ser empáticos tanto con nosotros como el resto de personas será necesario tener un buen equilibrio emocional.
Sé de un conocido anuncio que nos dice que tus emociones te hacen fuerte pero esto no es así del todo, tus emociones te hacen fuerte si las sabes controlar, sino aquí tu eres la mascota y las emociones quienes llevan tu correa fuera de tu control.
Por eso, es imprescindible tener un buen control emocional ya que sin los subidones y bajones que podamos tener nos pueden traicionar.
Para ser empáticos necesitaremos no estar contaminados por emociones extremas, tanto negativas como positivas, ya que la empatía nace del no juzgar, comprender y entender.
Y estas actividades precisarán de un control emocional que sino tenemos a día de hoy podremos adquirir con la ayuda de nuestro psicólogo de confianza.