Promover preguntas para pensar. Existen preguntas abiertas que permiten a los alumnos expresar sus opiniones, que les obliga a comparar diferentes fuentes, a posicionarse, a explicar qué han entendido.
Dar tiempo. ¡No permitas que el silencio que se produce cuando preguntamos, te incomode!
Da tiempo a los alumnos para reflexionar y responder y proporciona las herramientas que sean necesarias para que busquen sus propias respuestas.
Utilizar metodologías activas. Las metodologías donde el alumno es un protagonista pasivo harán que escuchen y vuelvan a repetir aquello que se ha explicado.
Sin embargo, con estrategias como el estudio de casos, el aprendizaje basado en proyectos, en problemas o el flipped classroom despertarás el interés, motivación y curiosidad por aprender.
Además, el trabajo en equipo inducirá a los alumnos a compartir opiniones, discutir, decidir, buscar información, discernir, etc. para construir una respuesta final.
Fomentar un clima de confianza y relajado. Si en el aula fluye un buen ambiente de aprendizaje, los alumnos se sentirán cómodos para opinar, para equivocarse, para compartir…¡Es en ese momento en el que se produce el verdadero aprendizaje!
Favorecer un aprendizaje autónomo. El rol del docente debe ser de acompañamiento en el proceso de aprendizaje de los alumnos.
De este modo, los jóvenes deberán construir su propio conocimiento y, en caso que no entiendan algún contenido, pedir ayuda a sus compañeros o a su docente.
Algunas actividades que puedes poner en práctica son:
Los dilemas morales. En esta dinámica se presenta una breve narración con una situación problemática que plantea un conflicto de valores.
Los alumnos deben posicionarse y responder qué harían en dicha situación según su escala de valores.
Con esta actividad, los estudiantes pueden reflexionar acerca de sus propios valores, decidir cuál será su acción definitiva y argumentar el porqué.
Análisis y comparación de noticias. Analizar y comparar una noticia desde diferentes perspectivas ya sea con diarios, distintos canales de televisión, la radio…
Esto puede ayudar a que los alumnos construyan su propio conocimiento, partiendo de la reflexión y el contraste de diferentes fuentes.
Debates. Se puede plantear un debate a partir de la lectura de un libro, de un artículo, de la visualización de un vídeo, de una situación conflictiva en clase, etc.
El debate permite que los alumnos, después de analizar una información, argumenten la posición que han escogido.
Role-Playing: Esta actividad consiste en representar una situación de conflicto cognitivo y consensuar con el grupo una solución.
Con ello, los alumnos deberán discutir cuál es la mejor solución, argumentarla, y representarla al resto de la clase para que estos puedan opinar si ellos lo hubiesen solucionado igual o de otra forma.
Preguntas, preguntas y más preguntas: Haz preguntas curiosas que motiven a los alumnos a pensar y reflexionar.