La ciencia ha relacionado el hecho de mantener una vida social activa con la disminución de las tasas de discapacidad y mortalidad, así como con un menor riesgo de sufrir depresión y mejores capacidades cognitivas. Los vínculos sociales nos hacen más felices. Hay ciertos vínculos sociales que influyen muy positivamente en nuestro bienestar y que favorecen la vitalidad de nuestra mente. Nos referimos, por ejemplo, a las amistades cercanas, a los lazos familiares fuertes, o a una relación de pareja satisfactoria. El aislamiento social es una tendencia que se agudiza a medida que nos hacemos mayores.
Hay que evitar el aislamiento social en cualquier etapa de la vida, porque la relación con los demás nos aportará enormes beneficios cognitivos. Esto es así porque el mantenimiento de las relaciones sociales está inherentemente ligado al uso del lenguaje, de la memoria, de la capacidad de planificación, también a la empatía, a la capacidad de ponerse en el lugar de los demás, etc. Todo ello es una excelente forma de estimulación cognitiva.
Lo que prima en esto de las relaciones sociales es la calidad y no tanto la cantidad. Aun así, es importante que reservemos cierto tiempo para encontrarnos con los demás. Ir al cine, al teatro, a tomar un café o compartir actividades que nos resulten placenteras.
El hecho de cultivar relaciones reales tiene unas particularidades que nos aporta unos beneficios mentales insustituibles.