Mostrar cariño abiertamente, no se trata de invadir su intimidad, sino de un contacto directo. Los abrazos son una forma positiva de demostrar afecto y apoyo. Es importante no forzar estas situaciones, lo que realmente deben ser son acciones espontáneas que demuestren verdadero afecto.
Implicarse en sus juegos y actividades, el juego con los hijos permite compartir tiempo juntos estableciendo un diálogo apoyado en la empatía y la interpretación de los estados mentales del otro. Y por supuesto, permite pasar un buen rato en familia compartiendo emociones y sentimientos positivos que inciden de manera directa en el desarrollo afectivo-emocional y cognitivo de los hijos.
Fomentar la comunicación padres-hijo escuchándoles sin juzgarles y compartiendo experiencias y sentimientos, es esencial mantener siempre la comunicación, pero no solo por parte de los hijos, sino por parte de los padres también.
Demostrarles que son queridos y aceptados.
Dedicarles tiempo, pasar tiempo de calidad con los hijos, tiempo en el que disfruten de la compañía, del cariño, aprendizaje y desarrollo.
Intentar conocer el enfoque y perspectiva de la vida de los hijos, es importante interesarse por su mundo y las cosas que les motivan a ser mejores, sin pasarlas por alto.
Conversaciones de valor: la primera actividad consiste en contarse lo mejor y lo peor del día, es esencial mantener siempre la comunicación.
Realizar paseos y viajes familiares: Pasar tiempo en familia ayuda a conseguir mayor complicidad, a abrir la mente e incrementar el cariño.
Compartir actividades artísticas: Actividades como la música, el dibujo o las manualidades, son actividades que pueden ayudar a conectar de una forma diferente a las personas, además de pasar un buen rato en familia.
Ayudarse en las tareas del hogar: Ayudar en casa es una forma de fortalecer el vínculo familiar.
Cocinar juntos: Esta actividad es una de las más importantes y divertidas para hacer con los hijos, cocinar no es solo un deber, también es una demostración de amor.