Respeta tus horas de sueño.
Descansar entre 7 y 8 horas diarias mejora el rendimiento físico e intelectual y reduce la probabilidad de que aparezcan algunos problemas físicos y psicológicos.
Organiza tu día a día en una agenda o cuaderno, escribe todo las labores que debes cumplir, eso dará un respiro a tu mente y te ayudará a manejar la ansiedad por los pendientes.
Mueve tu cuerpo mínimo tres días a la semana, esto segregará dopamina, encargada del movimiento y serotonina, encargada del control de las emociones.
Consume alimentos saludables como las verduras, las frutas, las legumbres y el pescado, te permitirá proteger la salud de tu cerebro y por tanto tu salud mental.
Ten o crea hábitos que nutran tu mente a través de contenidos, música y/o prácticas que generen relajación, paz y tranquilidad.
Saca tiempo para ti y atrévete a pintar, leer, cantar, bailar, ir a una cita contigo mismo o a hacer ese plan que tanto añoras.
Dedicarte un espacio te permitirá fortalecer tu autoestima.
Aprende diferentes técnicas de respiración, aunque no lo sepas, la respiración está ligada al estado anímico.
Cuando la tensión y los nervios no permiten tener una respiración adecuada pueden aumentar los estados de ansiedad en las personas.
Construye y/o fortalece relaciones sanas y duraderas con tu entorno familiar, laboral y escolar.
El manejo de una comunicación fluida, clara y tranquila con nuestros familiares permiten que tengamos relaciones más armónicas y nos evita manera los conflictos y agresiones para ser seres humanos más solidarios y empáticos.
Reconoce y aprende a manejar tus pensamientos y emociones.
Muchas veces lo que nos abruma es una realidad que solo existe en la mente y nos condiciona a actuar de una forma determinada, desesperada, sin motivo o a abandonar alguna tarea.
Comunícate con tu red de apoyo frente a un malestar emocional.
Muchas veces desahogarse con alguien cercano ayuda con la gestión del malestar, si es tu caso sé directo y certero con lo que quieres transmitir y permite la ayuda, si el otro te la ofrece.
Ayuda a quien lo necesite a través de una labor social o un voluntariado.
El enfoque lo escoges tú, de acuerdo a tu afinidad con la temática.
Busca ayuda profesional, en caso de requerirla.