1.Entender tus señales
El primer paso para tener una mejor calidad de vida es aprender a respetarte a ti mismo.
Esto significa escuchar las señales de tu propio cuerpo y mente.
Identificar el cansancio, el agotamiento e incluso poder prever antes de que se vuelvan perjudiciales para la salud.
Busca entender patrones de comportamiento y entornos que tienden a despertar gatillos negativos para encontrar formas de resignificarlos.
2.Respetar tus límites
Tan importante como entender tus propias señales es aprender a establecer límites cómodos.
Haz un hábito adherir solo a lo que tiene sentido para tu momento, principios y valores.
Normaliza rechazar invitaciones, compañías y acciones que no te hagan bien solo para complacer.
Colócate siempre en primer lugar en tus decisiones y, antes de decir “sí” a algo, reflexiona si eso está de acuerdo con lo que quieres y crees para ti mismo.
3.Buscar prácticas relajantes
Traer más tranquilidad a la rutina es esencial.
Busca prácticas relajantes como el yoga, métodos de respiración guiada y ejercicios físicos regulares.
La endorfina liberada en la práctica de actividades es un excelente combustible de relajación y promoción del bienestar.
4.Encontrar tiempo para ti en medio de la rutina
A menudo, la rutina puede ser agotadora y el exceso de tareas tiende a hacer que te descuides un poco.
Pero es fundamental reservar un momento solo para ti para relajarte.
Ya sea para leer un libro, dormir, ver una serie o incluso caminar al aire libre.
O sea, ten un momento solo para ti en medio de la rutina.
5.Apreciar el tiempo lejos de las pantallas
El uso excesivo de pantallas puede generar numerosos problemas para la calidad de vida e intensificar comportamientos ansiosos.
Por eso, para cuidar más de tu bienestar, crea el hábito de limitar el uso de pantallas, establece un tiempo ideal para cada día y permítete realizar actividades desconectadas.
6.Priorizar una rutina más saludable
Estar un tiempo desconectado y acercarse a actividades relajantes son puntos importantes para una rutina más saludable.
¿Qué tal sumar a esto la práctica regular de ejercicio y una alimentación ligera y equilibrada?
Cuando nuestro cuerpo se siente bien, nuestra mente también lo hace.
Busca actividades y dietas que tengan sentido para tu rutina y que puedan conciliarse fácilmente con el día a día.
7.Buscar profesionales enfocados en la salud emocional
Además de cuidar el cuerpo, es fundamental cuidar la mente.
Por eso, invierte en autocuidado emocional.
Busca profesionales enfocados en la salud mental e incluso profundiza en temas relacionados para ampliar tu autoconocimiento.
8.Entender cómo tu genética te ayuda en el autocuidado
Por último, entender tu genética es sinónimo de autocuidado.
A través de información exclusiva de tu ADN, es posible conocer predisposiciones a enfermedades y entender cómo tu cuerpo reacciona a vitaminas, medicamentos, actividades físicas, etc.
Todo esto es fundamental para adoptar cuidados preventivos y hábitos de vida más saludables.