A través de esta práctica podemos encontrar una sensación de paz interior, de calma y de tranquilidad. Determinó que la zona izquierda del hipocampo incrementaba su tamaño, un espacio responsable del aprendizaje, así como de las capacidades cognitivas, la memoria y algunas emociones. La materia gris de la amígdala disminuye, lo que hace que se reduzca la ansiedad, el estrés y también el miedo. Afecta también a la hora de reducir los niveles de dolor físico y emocional porque modifica nuestra percepción del mismo, a causa del aumento del grosor de la corteza cingulada y parte del sistema límbico, que incide sobre este aspecto, así como sobre algunas emociones, la atención y la memoria. Además, aumenta la empatía y la compasión gracias a la unión temporoparietal. También ha quedado demostrado que la meditación retrasa el envejecimiento cerebral gracias al aumento de la materia gris en determinadas zonas del mismo. Esto hace que el cerebro se deteriore en menor medida o de una forma más lenta que de no haber practicado meditación de forma constante. Generar una mayor cantidad de ondas alfa nos ayuda a estar más relajados, obteniendo mayores beneficios para el cerebro, puesto que son la base para mejorar el potencial de nuestra mente. Mejora nuestra capacidad de atención, reduce los síntomas de ansiedad y estrés, así como los problemas derivados de ellos, como fortalecer el sistema inmunológico, también se ha demostrado de gran utilidad para reducir el dolor. Nos ayuda a dormir mejor, a conocernos mejor y a buscar la paz interior, promueve la empatía y mejora las relaciones sociales.