Múltiples investigaciones y estudios científicos han demostrado que el simple acto de meditar, incluso durante apenas 10 minutos al día, puede reducir significativamente la activación cerebral en las regiones que hacen más proclive que la mente divague y que dejemos de vivir el momento presente. El acto de divagar mentalmente parece disminuir significativamente nuestro bienestar. La meditación puede ser una herramienta tan poderosa justamente porque entrena nuestra mente para vivir un poco más en el presente. Un estudio realizado en 2008 en el Hospital General de Massachusetts, que comparó durante 8 semanas a personas que meditaban con otras que no lo hacían, asegura que las que practican la meditación son más felices y reportan más tasas de bienestar en varias áreas de su vida. Otra investigación, realizada en 2013 por la Universidad de California demostró que hacer un curso de meditación aumentaba las calificaciones en los exámenes. Aumenta la concentración, ayuda a mejorar la memoria y a sostenerla en el tiempo y tiene varios efectos en la salud física, entre ellos mejorar la función inmune y algunos marcadores del envejecimiento. Los estudios científicos todavía están intentando determinar todos los impactos positivos que puede tener la meditación en la salud, pero se sabe que mejorar el sueño, reduce el colesterol y alivia el dolor. La meditación puede ayudar a regular el sistema nervioso autónomo, encargado de regular algunas funciones fisiológicas involuntarias, entre ellas el ritmo cardíaco, la presión arterial, la respiración y la digestión. La meditación incluye también la autoinvestigación de la conciencia, y aprender a controlar el sistema nervioso autónomo de forma consciente. Por eso mejora las relaciones, las emociones y la inteligencia emocional social. Y todos son grandes beneficios para la vida personal, el bienestar y la salud.