Equilibra el trabajo con el disfrute.
Resérvate tiempo para trabajar en tus tareas y tus metas.
Resérvate tiempo para hacer las cosas con las que disfrutas.
Planifícate el día.
Utiliza un calendario o aplicación de planificación para programar tus tareas diarias.
Sigue tu plan.
Convierte en un hábito el hecho de ir revisando tu planificador cada día.
Tacha lo que ya hayas hecho.
Prepárate para lo que se avecina.
Haz del estudio una rutina.
Mantente al día en todas las asignaturas.
Así reducirás el estrés diario provocado por la sobrecarga escolar.
Pide ayuda si la necesitas.
Las tareas escolares, las calificaciones y los exámenes son importantes fuentes de estrés para muchas personas.
Estar al día en todo no siempre es fácil.
Si necesitas ayuda para prepararte los exámenes, planificar tus proyectos y hacer las tareas, pide que te guíe a un profesor, padre o tutor.
Si tiendes a posponer las tareas, queda con un compañero de clase para estudiar o hacer los deberes los dos juntos.
Usa la energía positiva del estrés.
No pospongas las tareas hasta el último minuto.
Eso es demasiado estresante.
Y es difícil hacerlo lo mejor posible cuando se va con prisas.
En vez de eso, deja que el estrés te motive a hacer bien las cosas.
Si te han puesto una fecha de entrega, date un empujoncito mental y lo conseguirás.
Dite: De acuerdo, lo tengo que cumplir.
Estoy en ello.
Luego lánzate y empieza.
Afronta los problemas cuando surjan.
No ignores los problemas de cada día, pero tampoco te estreses por resolverlos.
En vez de eso, averigua cómo gestionarlos.
Si no sabes cómo hacerlo, pide ayuda y consejo a otras personas.
Come alimentos saludables.
Lo que comes afecta a tu estado de ánimo y a tu nivel de energía y de estrés.
Elige alimentos que te hagan bien.
No tienes que evitar por completo los manjares deliciosos.
Pero, si los dulces son tu principal fuente de energía, es muy probable que estés de malhumor ¡y estresado!
Duerme lo suficiente.
Después de un largo día de escuela y otras actividades, es posible que te apetezca quedarte despierto hasta tarde.
Tal vez te queden algunos deberes por acabar.
O te apetezca hablar con tus amigos o ver un programa en la tele que acaba muy tarde.
Pero acostarte tarde no te permite dormir lo suficiente porque te tienes que levantar pronto para ir al colegio.
Si no duermes lo suficiente, es más probable que te sientas estresado por los altibajos de cada día.
Para evitar ir de bólido por la mañana, sigue un horario regular para acostarte por la noche y levantarte por la mañana.
Apaga todas las pantallas bastante antes de la hora de acostarte por la noche.
Y relájate antes de acostarte con actividades tranquilas.
Haz ejercicio físico cada día.
El estrés se esfuma cuando entrenas, haces deporte o bailas tu música favorita.
El ejercicio físico hace mucho más que mantenerte en forma.
Es una manera de gestionar el estrés, reducir la ansiedad y la depresión y mejorar el estado de ánimo.
Respira hondo.
Cuando te sientas estresado, agobiado o superado por la situación, haz varias respiraciones lentas, profundas y abdominales.
Las respiraciones abdominales son una forma rápida y segura de desactivar la respuesta de lucha-huida del cuerpo.
Practica la respiración abdominal o la conciencia plena cada día para reducir el estrés cotidiano.