Los cuidados continuos o cuidados de soporte son tratamientos que tienen como objetivo la mejora de los síntomas a través de un cuidado total, activo y continuado del paciente cubriendo sus necesidades físicas, psicológicas/emocionales, sociales y espirituales. Entre los tratamientos de soporte se incluyen:
- Prevención y tratamiento de las infecciones.
- Prevención y tratamiento de la enfermedad tromboembólica.
- Prevención y manejo de toxicidades de la quimioterapia y otros tratamientos antitumorales farmacológico como: anemia, neutropenia, mucositis, diarrea, vómitos, etc.
- Cuidado de la salud del esqueleto, incluyendo la prevención de fracturas y otros eventos óseos.
- Recomendaciones sobre estilo de vida, ejercicio físico, salud cardiovascular, nutrición y tipos de dieta.
- Afrontamiento del diagnóstico y síntomas psicológicos como la depresión, ansiedad, miedo, insomnio.
- Optimización del tratamiento de enfermedades previas como la diabetes, la bronquitis crónica o la insuficiencia cardiaca.
- Preservación de la fertilidad en pacientes jóvenes que no hayan cumplido su deseo de ser padres.
- Desarrollo de estrategias de tratamiento ambulatorio, dirigidas a racionalizar la utilización de recursos hospitalarios, y a mejorar la calidad de vida y el bienestar de pacientes y familiares.
- Tratamiento de ancianos, pacientes frágiles y otras poblaciones especiales.
- Recomendaciones basadas en la evidencia sobre terapias alternativas, mejor llamadas medicinas integrativas que deben complementar al tratamiento oncológico y nunca sustituir a este.
- Paliación de síntomas asociados al cáncer.
- Abordaje del paciente y la familia como unidad y toma de decisiones compartidas con el médico.