La psicoterapia de apoyo se fundamenta en el psicoanálisis, aunque está orientada a tratar gran diversidad de pacientes y cuadros clínicos.
La psicoterapia de apoyo, como hemos visto, tiene sus raíces en el psicoanálisis.
Sin embargo, actualmente muchas escuelas psicoterapéuticas, enfoques y técnicas la utilizan.
Se centra en buscar el alivio del sufrimiento del paciente y en reestructurar su personalidad.
La psicoterapia de apoyo hace énfasis en movilizar las fortalezas del paciente para aumentar su autoestima.
Usa las defensas adaptativas y las estrategias de afrontamiento del paciente de un modo positivo, para que éste se enfrente mejor a su situación o crisis vital.
Se trata de un tipo de intervención centrada en tres objetivos fundamentales: posibilitar la expresión de sentimientos, reforzar las defensas y contener la ansiedad.
La indicación depende de la situación clínica específica, más que del tipo de psicopatología.
Se suele considerar que cuanto más grave sea la crisis y mayor sea la fragilidad del paciente, mayor apoyo requerirá el mismo; de la misma forma, también necesitará más apoyo cuanto más deteriorada o dañada esté su estructura psíquica.
Las técnicas en la psicoterapia de apoyo están orientadas a formar un ambiente facilitador en terapia.
Este trata de proporcionar un clima donde el paciente se sienta cómodo para expresar libremente sus preocupaciones e inquietudes.
Así, las técnicas más utilizadas en este tipo de psicoterapia son: formulación del caso, encuadre, escucha activa y alianza terapéutica.
Uno de sus elementos centrales es la alianza terapéutica.
La psicoterapia de apoyo se suele utilizar en una serie muy amplia de trastornos y tipologías de pacientes.
El encuadre define quiénes, por qué o para qué, cuándo, dónde, cómo y a qué precio se encontrarán paciente y terapeuta; es decir, serían las “condiciones” de la terapia.
El encuadre estructura y da un sentido de confiabilidad a la psicoterapia y al terapeuta.
Aunque parezca obvio, se trata de escuchar, pero de hacerlo con calidad.
Respetar los silencios, proporcionar elementos que permitan al paciente saber que está siendo escuchado, mantener el contacto ocular, etc.
En definitiva, escuchar con respeto y de forma atenta al paciente.
Es un elemento presente en cualquier tipo de psicoterapia.
Si se realiza una escucha activa adecuada, el paciente se sentirá libre de expresar a su manera sus sentimientos, emociones, temores y conflictos.
Según Sigmund Freud, el primer deber de todo terapeuta es “allegar al paciente tanto a la terapia misma como a la persona del terapeuta”.
La alianza terapéutica se trata del grado en el cual el paciente experimenta la relación con el terapeuta como algo sólido y útil para conseguir sus objetivos terapéuticos.