La serenidad es ese estado desde el que puedes observar tanto la felicidad como la tristeza con ecuanimidad, sin dejarte arrastrar por ellas.
Y este estado es una habilidad interna para no dejarte afectar por lo que sucede en tu entorno.
La serenidad aporta armonía y te permite experimentar una agradable sensación de paz y tranquilidad.
Tu realidad se transforma y puedes ver lo que te rodea desde el filtro de la calma, aunque el contexto sea acelerado.
Identifica el origen de tus preocupaciones
Indaga qué es lo que te causa malestar, qué situaciones se desencadenan tu ansiedad, estrés, ira o sufrimiento y en qué momentos te sientes peor.
Iniciar el camino hacia la transformación serena comienza con reconocer qué te molesta y liberarte de ello.
Observa tu forma de actuar
Fíjate si le das atención a cosas que no la merecen, si pierdes tu calma por asuntos de plica importancia o si tus emociones fácilmente se desbordan.
Si percibes que reaccionas exageradamente, empieza a generar un nivel de consciencia sobre aquello que es realmente importante.
Lo único que merece tu atención es aquello que te resulta agradable y puedes vivir desde el amor.
La serenidad viene desde dentro, es decir, es imprescindible conectar con tu ser para contactar con la quietud.
Esto está muy vinculado al autoconocimiento.
Reserva espacios para realizar actividades que sean placenteras y que te permitan liberarte.
Por ejemplo, meditar, hacer pilates, yoga u otro tipo de actividad con la que puedas drenar el exceso de energía o sobrecarga que sientas.
Practica un ejercicio de respiración consciente y deja fluir tus pensamientos.
Si notas que son negativos, trata de darle la vuelta y encontrar lo positivo en él.
Al ser agradecido te conectas con todas las cosas buenas que están en tu vida y con ello alejas los pensamientos que te presionan.
Agradecer mueve la energía positiva en tu interior.
Orienta tu felicidad hacia el bienestar que puedas sentir hacia las cosas sencillas y hermosas de la vida.
Cuando lo haces, tu mente se calma, los pensamientos negativos se diluyen y la serenidad se hace presente.
Hay cosas que nunca podrás cambiar, como lo que piensan, sienten, dicen o hacen otros, así como las situaciones que simplemente ocurren y no tienes control.
Tampoco puedes cambiar el pasado o predecir el futuro.
Intentar modificar algo que está fuera de ti te hará sentir inquietud.
En cambio, acéptalo, vive el presente y busca el aprendizaje para regular tu propia reacción hacia ello.
Trabajar en estas prácticas te ayudarán a vivir una vida más serena, calmada y con desapego, llevándote un paso más cerca a la vida que deseas vivir.