La tranquilidad es uno de los mayores tesoros de la vida. Por un lado, es la condición de base para alcanzar momentos de felicidad. El secreto está en poner en práctica estrategias eficaces para que esas dificultades no te quiten la paz. También se trata de aprender a la verdadera importancia que tiene cada dificultad. Discernir y priorizar es la primera clave para vivir más tranquilo, aprender a discriminar lo que es realmente importante de lo que no lo es. Identifica los momentos de malestar, haz un alto y regálate unos minutos para relajarte y pausar la situación. Escribe lo que te atormenta, pon en un papel lo que tanto te molesta, sin límite, expresa lo que sientes sin el menor reparo. La flexibilidad es clave, ampliar tu visión y estar abierto a todo, en particular a los cambios, es algo que te va a ayudar significativamente a vivir más tranquilo. Destina un momento específico para preocuparte, si tienes una gran preocupación o hay muchas cosas bailando en tu cabeza, una buena opción es destinar un par de horas en el día para ocuparte de ello. No te hagas películas en la cabeza, buena parte de las preocupaciones provienen de todo aquello que no ha ocurrido y quizás nunca ocurra. El ejercicio es infalible, hacer ejercicio físico de forma regular es una vía extraordinaria para mantener el equilibrio emocional. Ponte en contacto con la naturaleza, reconectar con la naturaleza otorga una paz especial. Simplifica, busca todos los medios para simplificar cualquier aspecto de la vida, si quieres vivir más tranquilo. Confía en tu intuición, a veces pensamos demasiado y actuamos poco, confiar en la intuición personal y pasar a la acción en lugar de devanarte los sesos es importante. Estas pequeñas técnicas para vivir más tranquilo no te exigen tanto, pero a cambio sí te aportan mucho, sin paz interior es muy difícil disfrutar de todo lo bueno que hay en tu vida o que llega a tu vida.