Cuando se trata de un área de meditación, con frecuencia menos es más.
Elige un lugar en el que las distracciones, como la televisión o el ordenador, estén fuera de la vista.
La naturaleza es naturalmente relajante y reconstituyente, por lo que es lógico que incorpore algunos componentes naturales en el espacio donde desea relajarse y meditar.
Puede utilizar los componentos naturales que desee.
Se puede utilizar una planta, un jarrón con flores cortadas, tarros llenos de arena y conchas marinas, o incluso una pequeña fuente de agua.
La pintura de la habitación debe reflejar el ambiente que desea crear.
Algunas personas creen que los colores pastel son una opción mucho mejor que los colores brillantes u oscuros, ya que son más tranquilos y relajantes.
Otros pueden estar en desacuerdo y elegir una paleta de pintura realmente oscura, creyendo que los tonos oscuros harán que el espacio se sienta como un útero y los envolverá en la calma.
Sea cual sea el tono que elijas, el color de la habitación influye en tu estado de ánimo, así que elige uno que se adapte a tus necesidades de meditación y que, al mismo tiempo, te haga sentir tranquilo y cómodo.
Diseñar tu espacio de meditación teniendo en cuenta la acústica puede marcar la diferencia.
También está demostrado que refuerza el sistema inmunitario, alivia el dolor muscular y reduce o elimina el estrés.
La aromaterapia no sólo te ayuda a relajarte, sino que también estimula la actividad cerebral.
Los aceites esenciales derivados de las plantas, como la lavanda, la manzanilla y la menta, pueden realmente calmar el alma, la mente y el cuerpo.
Mientras meditas, puedes aprovechar las ventajas de la aromaterapia quemando velas e incienso o calentando aceites.