El sistema nervioso simpático (SNS) es una respuesta fisiológica que nos prepara para enfrentar situaciones de peligro o estrés.
Esta respuesta se conoce comúnmente como la “lucha o huida” y es responsable de que sintamos ansiedad, temor o estemos en estado de alerta.
Por otro lado, el sistema nervioso parasimpático (SNP) es la respuesta contraria, que nos permite relajarnos y puede reducir el ritmo cardíaco.
No obstante, cuando tenemos estrés de manera crónica o experimentamos un trauma que se prolonga en el tiempo, el sistema de relajación podría fallar.
Por consiguiente, podríamos presentar un trastorno de estrés postraumático (TEPT), y el SNS podría causar diferentes síntomas desagradables.
Entre ellos, insomnio, inquietud, pánico, ansiedad, sobreexcitación, o estado de alerta constante.
Si crees que este podría ser uno de los motivos por los que tu mente no puede relajarse, te darás cuenta porque te será difícil eliminar esos sentimientos cuando quieras bajar un cambio.
Otro de los motivos por los que tu mente no puede relajarse podría ser por el exceso de información tóxica que recibe.
Si continuamente miras los noticieros o lees los periódicos, tu mente estará cargada de problemas políticos, accidentes y muertes.
Este hábito negativo carga tu cerebro de pensamientos dañinos que activarán los circuitos de temor de tu sistema nervioso.
De este modo, lo más probable es que sientas ansiedad y miedo de manera crónica.
A su vez te será complicado calmarte si tu mente está buscando cualquier señal de peligro o amenaza en tu entorno.
La hiperactividad emocional y el miedo excesivo y constante podrían ser otro de los motivos por los que tu mente no logra relajarse.
Además esto se suele asociar con estados depresivos y ansiedad.
Por desgracia, si experimentas esto, lo más probable es que en momentos de calma las preocupaciones y la depresión se intensifiquen.
Si miras la app o el reloj que te mide el ritmo cardíaco varias veces seguidas durante una respiración profunda o al meditar, con el objetivo de ver si está más bajo, tu sensación de ansiedad podría subir.
Si este ejemplo te recuerda a algo que tu haces, entonces tu tiempo de relajación definitivamente no te calma.
Este es otro de los motivos por los que tu mente no estaría logrando relajarse.
En su lugar, intenta eliminar cualquier expectativa, y tan sólo realiza la actividad relajante que te gusta sin buscar algún objetivo en particular.