La logoterapia es el término que acuñó Viktor Frankl, neurólogo y psiquiatra vienés, para definir su propia teoría y método terapéutico. A la logoterapia se le llamó tercera escuela de psicoterapia de Viena, al reconocérsele la singularidad de su aportación a la psicoterapia, respecto al psicoanálisis de Freud y la psicología individual de Adler. También ha sido incluida, en diversos tratados estadounidenses, dentro de la third force [tercera fuerza] de la psicoterapia, la de orientación humanista-existencial. Ésta es diferenciada del psicoanálisis como primera fuerza y de la terapia conductual o segunda fuerza. La logoterapia se centra en la pregunta del ser humano por el sentido de su existencia, de cada momento concreto, particular y único, de su vida, así como en la búsqueda de dicho sentido como respuesta ineludible por parte de cada persona. La logoterapia entiende la problemática del hombre de hoy, el mal de nuestra época, centrada en la cuestión por el significado de lo que vivimos personal y socialmente y, más concretamente, en la sensación de falta de sentido, en el sentimiento de vacío existencial. La logoterapia es una aportación que suplementa las anteriores, constituye un salto cualitativo al incluir lo espiritual en la imagen del ser humano que sustenta la psicoterapia.