Escucha sin interrumpir.
Los más mayores pueden tener estos cambios rápidos de comportamiento y hablar de una manera muy angustiada sobre lo que está mal.
En ese momento, la clave es dejar que lo digan todo.
Muy a menudo, los adultos, bien intencionados, interrumpimos con sugerencias, olvidando que expresar emociones es en sí mismo una fuente de alivio.
Después de escuchar con atención, podemos apoyar aún más a los adolescentes si simplemente empatizamos con ellos.
Podemos intentar decir algo como "eso es terrible" o "lamento mucho que haya sucedido".
La validación es muy efectiva, especialmente con los adolescentes.
A veces se preocupan porque algo puede estar mal con sus sentimientos, porque sus emociones pueden ser muy fuertes.
Si bien hay una parte del adolescente que está muy molesto, a menudo hay otra parte que está un poco asustado por lo fuertes que pueden ser sus emociones.
Es un gran consuelo para ellos cuando los adultos decimos: "tus sentimientos tienen sentido y puedo entender por qué estás teniendo esa reacción".
La mayoría de las veces, estos primeros tres pasos serán suficientes para ayudar a tu hijo.
Pero si no son suficientes, podemos avanzar de expresar sus sentimientos hacia controlar sus emociones.
Una forma de hacerlo es ayudar a los adolescentes a consolarse a sí mismos.
Habla con tu hijo adolescente sobre lo que puede hacer para sentirse mejor, como la respiración profunda y lenta.
La respiración abdominal es muy calmante y nos ayuda a llevar oxígeno profundamente a nuestros pulmones.
Trata de mostrarle apoyo diciendo cosas como: "esto es difícil, pero no durará mucho tiempo" o "con lo difícil que es, estoy tan impresionado por lo que puedes controlar y que podamos compartirlo y hablarlo".
Si has escuchado, validado y ofrecido confianza a tu hijo adolescente, pero todavía está molesto, el siguiente paso puede ser decirle "¿necesitas ayuda para tratar de resolver este problema?".
Preguntar si necesita apoyo, en lugar de solo ofrecer consejos, puede ayudar a mantener la conversación con un adolescente.
A veces dirán "no, solo quiero desahogarme", y puedes estar seguro de que escuchar ofrece el apoyo que necesitan.
Y si dicen que sí, tienden a ser mucho más receptivos a nuestra sabiduría.