Animarlos a compartir sus sentimientos.
Preguntarles cómo ha sido su día y qué hicieron.
Puede ser invitándolos a hacer juntos una tarea, como preparar la cena, para aprovechar ese tiempo para conversar sobre cómo estuvo el día.
Recordarles que estamos ahí para ellos, pase lo que pase, y que queremos saber cómo se sienten y qué piensan.
Unas simples palabras de aliento pueden ayudarlos a sentirse cómodos compartiendo sus sentimientos con las personas que quieren.
Es importante reconocer y comprender las emociones que puedan estar experimentando, incluso cuando no se trate de algo cómodo.
Cuando se abran, se puede responder diciendo “Lo entiendo”, “Suena como una situación difícil” o “Es lógico lo que me estás diciendo”.
Trabajar juntos para establecer nuevas rutinas y metas diarias alcanzables.
Se pueden buscar formas de asignarles tareas domésticas y combinarlas con las tareas del liceo o establecer metas, como terminar de hacer los deberes antes de la cena.
Necesitar espacio y la búsqueda de autonomía es una parte trascendente de su proceso de crecimiento.
Encontremos formas de apoyarlos y alentarlos a tomar descansos para hacer cosas que disfruten.
Si se sienten frustrados, pensemos junto con ellos algunas soluciones a los problemas, siempre intentando respetar los tiempos y espacios personales.
Tratemos de no tomar el control y decirles qué hacer.
Escuchar sus opiniones y tratar de resolver los conflictos con calma.
Recordemos que todo el mundo se estresa, siente tristeza o frustración, sin importar la edad.
Nunca discutamos un tema mientras estemos enojados.
Si eso sucede, lo mejor es alejarse, tomar un respiro y encarar ese tema luego.
Evitar las luchas de poder.
Dado que en este momento sienten que el mundo es impredecible, frustrante y les parece que las opciones son limitadas, en esta etapa es esperable que exista cierta confrontación generacional.
A pesar de lo difícil que pueda parecer en ese momento, debemos tratar de empatizar con su deseo de afirmarse en el mundo, en lugar defendernos o intentar dominarlos.
Es importante ser honestos y transparentes: podemos decirles que nosotros también nos estresamos o sentimos tristeza.
Mostrarles cómo manejamos nuestros sentimientos difíciles puede ayudarlos a saber que sus sentimientos son válidos.
Cuando haya un conflicto, es recomendable tomarse un tiempo para reflexionar cómo podemos resolverlo juntos.
Podemos discutir estas reflexiones con ellos, para que vean cómo estamos procesando las ideas.
Mostrar que nos cuidamos es una buena manera de modelar esa práctica para los adolescentes.
No dudemos en pedir ayuda a otros si nos sentimos abrumados.
Es normal y está bien sentirse así.
Podemos encontrar a un familiar o alguien con quien poder hablar.
Es importante hacernos tiempo para nuestras propias relaciones, tratar de encontrar personas con las que podamos compartir sentimientos y experiencias.
Reservar algo de tiempo para pasar con ellos todos los días y hablar de cómo nos sentimos.
Tomarnos un tiempo durante el día para hacer cosas que nos ayuden a sobrellevar el estrés.
Ya sea que tengamos un día ajetreado o tranquilo, sabemos que hacer tiempo para cuidarse a uno mismo es esencial para el bienestar.
Hacer las cosas que nos gustan o simplemente tomarnos unos minutos libres de las actividades del día puede ayudarnos a sentirnos relajados y revitalizados.
Probar diferentes estrategias positivas para sobrellevar el estrés.
Algunas ideas pueden ser: hacer ejercicio, hablar con amigos, hacer listas de cosas para hacer o planificar con anticipación, mantener rutinas y estructuras, reflexionar sobre las cosas por las que estamos agradecido u orgullosos y hacer cosas que disfrutamos como la música, el arte, bailar o escribir un diario.