La terapia de aceptación y compromiso se basa en una serie de principios. Cada uno de estos principios tiene una metodología específica, de manera que los ejercicios utilizados en cada uno son distintos. Defusión cognitiva: consiste en observar los pensamientos tal como son, para adoptar una visión más distanciada y racional de las cosas. Aceptación: este principio consiste en reconocer y aceptar la experiencia emocional, es decir, los pensamientos y sentimientos. En este sentido, el paciente no debe huir de las sensaciones que le provocan sufrimiento, sino disminuir los síntomas de este sufrimiento. Experiencia con el presente: el paciente debe centrarse en el presente, ya que es el único momento que puede vivir, participando de forma activa en lo que ocurre a su alrededor, porque resulta clave para su bienestar. El “Yo observador”: consiste en observar los propios eventos internos. Claridad de valores: este tipo de terapia exige trabajo de autoconocimiento para clarificar los valores del paciente. Acción comprometida: consiste en establecer metas guiadas por valores y alcanzarlas mediante acciones significativas. Se trata de una terapia alternativa a la psicología tradicional, que está respaldada científicamente, y que trabaja con distintos métodos como ejercicios experimentales, técnicas mindfulness y trabajo con valores personales, entre otros. Según esta terapia, el problema principal es que el paciente confunde la solución con el problema y huye de aquellos pensamientos y sensaciones que le provocan sufrimiento, malestar, ansiedad y depresión, de manera que solamente consigue incrementar los síntomas. Por este motivo, durante las sesiones, se van creando situaciones para entrenar al paciente y conseguir que éste se acostumbre a desprenderse de la rigidez psicológica, así como del fenómeno denominado como evitación experiencial. La terapia de aceptación y compromiso es un tipo de psicoterapia que ha demostrado su eficacia en diferentes grupos de trastornos, como los siguientes: Los trastornos de ansiedad Los trastornos del humor Las adicciones Los cuadros psicóticos El duelo Trastorno postraumático Entonces, esta terapia se utiliza para conseguir la aceptación ante experiencias como la ansiedad, la depresión, el duelo, los trastornos de humor, entre otros. Pero también para potenciar el compromiso en el abordaje de situaciones como las adicciones, que ponen en peligro la salud del paciente. De esta manera, se puede llegar a conseguir que el paciente se distancie de estas adicciones.