La Atención Sanitaria Basada en Valor plantea una reestructuración de los sistemas sanitarios para orientarlos hacia el alto valor para los pacientes. En este paradigma, se define “valor” como la relación entre los resultados en salud importantes tanto para pacientes como para organizaciones sanitarias, teniendo a su vez en cuenta los costes globales de los procesos asistenciales. La estrategia definida por Michael E. Porter, su principal impulsor, para implantar el modelo VBHC consta de seis componentes interdependientes a implementar de forma conjunta: Organización en Unidades de Práctica Integradas, Medir los resultados y los costes de cada paciente, Pagos agrupados por ciclos asistenciales, Sistemas de atención integral, Ampliar el alcance geográfico de cada centro y Construir una plataforma tecnológica de información.
Unidades especializadas en una patología o diversas patologías muy relacionadas, con profesionales médicos y no médicos que trabajarán conjuntamente durante todo el ciclo de atención al paciente. Significa: Medir los resultados en salud que importen a los pacientes, como el tiempo que tardan en retomar su actividad laboral o actividad física, la duración de la hospitalización o la necesidad de una segunda intervención o revisión, entre otros.
Medir el coste de todo el ciclo de atención al paciente por una determinada patología, dejando atrás la medición por departamentos o servicios prestados. Consiste en un pago agrupado que cubra el ciclo completo de la atención al paciente. Supone integrar los diversos sistemas de atención para eliminar la fragmentación y la duplicidad de servicios, optimizando los tipos de atención ofrecidos por cada centro. Implica: Que cada centro defina un rango de servicios en el que pueda maximizar su eficiencia y aportación de valor.
Concentrar la atención a determinadas patologías en menos lugares, ya que la experiencia y la especialización ofrecen mejores resultados para el paciente y reducción de costes. Escoger la ubicación correcta para cada servicio, teniendo en cuenta su complejidad y los costes de cada equipamiento. Integrar la atención a los pacientes en distintos lugares, de manera que las Unidades de Práctica Integradas dirijan el ciclo de atención, pero recurriendo a servicios que puedan estar ubicados en sitios distintos.
Para una atención multidisciplinaria e integral. Tiene que seguir al paciente a través de los diferentes servicios, sitios y duración del ciclo de atención; ser accesible para todos los agentes implicados en la asistencia y facilitar la extracción de información, entre otros factores.