Acción de considerar algo como algo que uno debe tener en cuenta.
Consideración de la excelencia de alguna persona o algo que nos lleva a no faltarle.
Consideración de la superioridad de fuerza de algo que nos lleva a no afrontarlo, a no exponernos en su acción.
Sentimiento de consideración, de cariño, hacia alguien por razón de sus méritos, de la edad, del rango, etc.
Respetar se podría decir que consiste en observar a las demás personas desde un prisma especial.
No es suficiente con tolerar a las demás personas, es decir, con aceptar que existan, sino que hay que ir más allá.
El respeto, en general, no solo debe tenerse hacia las personas desconocidas, sino también con las que tenemos cerca.
Toda persona, en especial hacia nosotros mismos.
Existe una persona a la que deberíamos respetar por encima de todo y de todos, una persona fundamental en nuestra existencia, en nuestro día a día, con la que más horas del día, con diferencia, pasamos, se trata de nosotros mismos.
Porque el respeto a uno mismo es la base que nos ayudará a tener respeto a las demás personas.
También deberíamos respetar los animales, porque son seres vivos, que sienten y sufren; aunque puedan hacerlo de forma diferente.
Y lo mismo o similar podría decirse de las plantas, que también son seres vivos.
Yendo más allá, también deberíamos respetar las “cosas”, porque, como rezaba la definición del principio, respetar también es abstenerse de destruir, de dañar, algo.