La evaluación psicológica es una disciplina que se enfoca en explorar y analizar el comportamiento, la personalidad, las habilidades cognitivas y otras características de la persona, pareja, familia o grupo. Para ello recurre a métodos y técnicas científicas de recogida de información, como los tests psicológicos, los cuestionarios o la observación directa, que luego se interpretan para llegar a conclusiones o establecer un modelo del funcionamiento sobre el objeto de análisis. Es un proceso científico que sigue diferentes fases, desde un primer momento de planificación en el que se busca información preliminar sobre la persona o grupo, hasta el planteamiento de las hipótesis de trabajo, la selección y aplicación de los instrumentos de evaluación y la redacción del informe con las conclusiones que encauzan el proceso de intervención posterior. Tiene un carácter interactivo ya que el psicólogo mantiene prácticamente en todo momento una relación con el sujeto o grupo que está evaluando. De hecho, algunas de las técnicas que se utilizan en la evaluación psicológica demandan un gran nivel de interacción, como la entrevista. Uso de diferentes tipos o fuentes de datos para obtener un conocimiento más completo de la persona o grupo que se evalúa. Como resultado, el proceso de evaluación psicológica suele incluir tanto datos cualitativos como cuantitativos, recurriendo a diferentes fuentes que permitan desarrollar un enfoque histórico, integrado y dinámico del sujeto de estudio. La evaluación psicológica se enmarca dentro de tres grandes métodos de investigación: Descriptivo, Correlacional y Experimental. El procedimiento y los instrumentos de recogida de información que se utilizan en la evaluación psicológica dependen en gran medida del objetivo de la misma y las características del sujeto o grupo. Por ejemplo, los tests psicológicos que se aplican para realizar una evaluación emocional infantil difieren de los que se utilizan para evaluar las capacidades intelectuales o los que se usan con los individuos adultos.