Los tres ejes que sustentan una pareja que perdura son:
- Compatibilidad sexual
- Pasar del enamoramiento al conocimiento, del conocimiento a la aceptación y de la aceptación al amor
- Un proyecto de vida compatible con los deseos e intereses de ambos.
La confianza y el amor van mano con mano.
La pareja debe ponerse de acuerdo en que se han unido para ser felices.
Hay que tener en cuenta que se necesita tiempo para conocerse y darse cuenta si realmente se identifican uno con el otro en sus gustos y en sus personalidades.
La atracción física es importante pero no es el único factor que la pareja debe buscar.
Lo más importante es conocerse interiormente y llegar a la conclusión que juntos podrán lograr una felicidad que perdure por siempre.
Sólo puede perdurar una pareja si ambos tienen ese anhelo y determinación como meta a conseguir en sus vidas.
Que la pareja perdure es una voluntad que ambos tienen que manifestar cotidianamente como un gran tesoro en sus vidas.
Basta con que uno de los dos no reconfirme su voluntad de permanecer ausentándose física o emocional y espiritualmente para que la pareja sufra severas afectaciones, aunque sigan conviviendo en un mismo espacio.
Las parejas felices tienen detalles todos los días que ayudan a que la relación siga funcionando, además los rituales de las parejas sólo toman unos cuantos minutos al día, pero ayudan muchísimo a fortalecer la relación.
Un beso apasionado al día.
Los besos son muy poderosos porque producen oxitocina.
La oxitocina es responsable de los sentimientos de comodidad, cariño y conexión que se producen en el proceso de relacionarse, además, los besos producen dopamina, que es el químico que juega un gran papel en la adicción, así es que se puede tener una adicción positiva a esta hermosa rutina si se hace con la frecuencia suficiente.
En algunos estudios se demuestra que los besos reducen los niveles de cortisol, lo que te ayuda a controlar el estrés de la vida diaria.
Romper la rutina.
Aunque hay ciertas rutinas que son necesarias en la vida cotidiana de pareja, también es cierto que hay rutinas que pueden acabar el amor.
Rompan los esquemas conocidos, dejen de ir a los mismos restaurantes, atrévanse a conocer nuevos lugares, planeen un viaje inesperado sin hacer planes.
Resolver conflictos sin gritos ni sombrerazos.
En lugar de gritar, haz un esfuerzo consciente para que se puedan sentar y conversar.
Mantén tu tono de voz bajo y, de manera calmada, abre el camino hacia una discusión sobre el asunto que te incomoda.
Tu pareja estará menos a la defensiva y más abierta para buscar una solución.
Llega siempre con una sonrisa.
Si llegas todos los días a casa con cara de tristeza o de enojo tu pareja puede pensar que esa expresión facial es su culpa, y que no estás feliz de estar en casa.
Esto puede hacer que la noche juntos sea negativa, para la pareja y para la familia.
El cerebro siempre busca lo que lo hace sentir a salvo y seguro, y las expresiones faciales juegan una parte muy importante.
Así es que cuando pases la puerta, toma conciencia y pon una sonrisa en tu cara, aunque sea una pequeña.
Disfruten pasar tiempo juntos.
Puede que las obligaciones del trabajo ocuparon más tiempo del debido asumiendo que nuestra pareja entiende nuestro “sacrificio” y esto hace que no tengan tiempo a solas, vuelvan a la etapa inicial de enamorados, róbense sonrisas, sorpréndanse o regálense detalles.