La terapia psicoeducativa se puede emplear en diferentes trastornos del aprendizaje, psicológicos y neuronales.
Los más comunes son:
Trastornos del espectro autista.
Problemas de conducta en niños y adolescentes.
Trastornos de ansiedad, como el trastorno obsesivo-compulsivo o el trastorno de pánico.
Trastornos del ánimo, como la depresión o el trastorno bipolar.
Trastornos de atención, como el déficit de atención.
Trastornos de estrés postraumático.
Trastornos alimentarios, como la anorexia o la bulimia.
Adicciones.
La intervención psicoeducativa engloba una serie de actividades, técnicas y estrategias basadas en el acompañamiento que se dirigen a aquellas personas que padecen algún trastorno que les afecta en su desarrollo, ya sea autismo, ansiedad, TDAH, alguna discapacidad visual o auditiva, etc.
Además de aprender a convivir con ello, la intervención psicoeducativa facilita el desarrollo de habilidades cognitivas y sociales.
Este tipo de intervención también involucra a los familiares, pues se trata de que también comprendan qué implica dicho trastorno y cómo convivir con él, así como al profesorado en educación especial, pues son los encargados de ayudar a mejorar las capacidades de los alumnos con problemas de aprendizaje.
La terapia psicoeducativa mejora la autoestima y el autoconcepto del menor.
También facilita la aceptación del trastorno, pudiendo entender sus limitaciones.
Además, aumenta la motivación y el interés por la terapia, pudiendo conseguir una mejora en sus capacidades.
Asimismo, promueve la independencia del individuo y una mejora en su calidad de vida, tanto en edades tempranas como la adultez.