La intervención psicoeducativa engloba una serie de actividades, técnicas y estrategias basadas en el acompañamiento que se dirigen a aquellas personas que padecen algún trastorno que les afecta en su desarrollo, ya sea autismo, ansiedad, TDAH, alguna discapacidad visual o auditiva, etc.
Además de aprender a convivir con ello, la intervención psicoeducativa facilita el desarrollo de habilidades cognitivas y sociales.
Este tipo de intervención también involucra a los familiares, pues se trata de que también comprendan qué implica dicho trastorno y cómo convivir con él, así como al profesorado en educación especial, pues son los encargados de ayudar a mejorar las capacidades de los alumnos con problemas de aprendizaje.
En definitiva, la intervención psicoeducativa facilita las herramientas que necesita un niño o niña que padece un trastorno del aprendizaje, aumentando su autoestima y calidad de vida en general.
Según el tipo de trastorno, se utilizará un método u otro para mejorar las habilidades del paciente.
Pero, a grandes rasgos, estas son las técnicas más utilizadas en intervención psicoeducativa:
Terapia cognitivo-conductual: se enfoca a cambiar pensamientos, emociones y comportamientos negativos, identificando aquellos pensamientos irracionales.
Terapia de grupo: se reúne a personas con problemas y trastornos similares para contar su experiencia y trabajar sus dificultades.
Terapia ocupacional: se centra en ayudar a las personas a mejorar su capacidad para realizar una serie de actividades diarias con total naturalidad.
Terapia de juego: se utilizan actividades lúdicas para conseguir que los más pequeños expresen sus sentimientos y pensamientos con seguridad.
El objetivo de estos juegos está en trabajar las habilidades sociales y emocionales de los niños.