Dedicar tiempo al juego, aunque sea breve. No necesitas pasar horas jugando, a veces, unos minutos de conexión total pueden marcar la diferencia. Usa el tiempo después del trabajo para disfrutar de sus juguetes favoritos, como correpasillos o coches eléctricos. Un pequeño circuito en casa o en el jardín puede convertirse en el mejor rato del día para ellos.
Incluirlos en tus tareas diarias. Hacer una pizza juntos, clasificar los ingredientes o convertir una tarea del hogar en un juego les hará sentirse importantes y disfrutar del tiempo contigo.
Un cuento breve antes de acostarse puede ser el cierre perfecto para el día, incluso después de una jornada laboral intensa puede convertirse en un momento de desconexión especial para ambos. Es un momento que tus hijos esperarán con ilusión.
Aprovecha los pequeños ratos libres, como después de cenar, para hacer actividades rápidas: una mini carrera con correpasillos, un dibujo temático de su personaje favorito o un concurso de disfraces improvisado. No importa el tiempo, sino la intención de disfrutar juntos.
Dedica 20-30 minutos diarios a un momento sin tecnología. Puedes usar este tiempo para construir con bloques, jugar a juegos de mesa o simplemente conversar. Este hábito es especialmente importante si tu trabajo implica mucho uso del móvil o el ordenador.
Si llevas a tus hijos al colegio o a actividades, convierte esos momentos en tiempo de calidad. Habla con ellos, escucha música que les guste o juega a adivinanzas. Es una forma de conectar en medio de un día ajetreado.
Si el día ha sido largo y no has tenido tiempo para ellos, haz de la cena un momento especial. Pregúntales cómo ha ido su día, comparte anécdotas y planea actividades para el fin de semana.
Lo más importante no es cuánto tiempo pases con tus hijos, sino la calidad de esos momentos. Deja a un lado las distracciones y enfócate completamente en ellos cuando estéis juntos. Olvídate de los móviles y del resto de distracciones y céntrate en el aquí y en el ahora con tus peques.