Visibilizar tus sentimientos puede facilitar que podamos generar empatía y comunicación con la otra persona y nos podamos ocupar de ello.
De la manera que te comentábamos antes, localizar el origen del malestar, sea en comportamientos de nuestra pareja, o sea en la propia interacción de la relación, es indispensable tanto para entender lo que me ocurre como para posteriormente poder comunicarlo adecuadamente.
Puedes ayudarte de papel y lápiz, anotando todo lo que sobre ello te venga a la mente, y luego tratar de darle forma, separar, priorizar…
También pasar algo de tiempo con uno/a mismo/a si no lo estamos haciendo desde que empezó esa relación, nos pueda dar un poco de perspectiva y tiempo para estas reflexiones.
Trata de no descuidar tus tiempos y tus espacios, es importante a la hora de ser consciente de tus límites, establecerlos y construir una relación saludable para ambos.
Dedícate tiempo, haz deporte o mantente físicamente activo/a, no descuides tus relaciones de amistad propias, tus proyectos, tus tiempos… en definitiva dedícate tiempo de calidad.
La relación contigo mismo/a es importante para ti y sin duda para tu relación de pareja.
Comunicarnos de manera constructiva, creando puentes de entendimiento, facilitará la resolución de los conflictos y el manejo de nuestras diferencias.
Como decía antes, somos diferentes, tenemos historias diferentes, y es precisamente en la capacidad que tengamos para gestionar esas diferencias donde radicará el éxito de nuestra relación.
Para ello debemos cuidar el trato, la forma de hablarnos, el lugar, la escucha, la intimidad, la confianza, etc.