La demencia vascular, que es causada por infartos y/o hemorragias que destruyen regiones cerebrales dispersas y pueden tener síntomas muy variados que generalmente evolucionan de forma escalonada.
Otros tipos de demencia menos comunes son las causadas por hidrocefalia normotensiva, por lesiones tumorales o hemorragias externas al cerebro, por enfermedades autoinmunes, por enfermedades priónicas, por parkinsonismos atípicos, Wernicke-Korsakoff, etc.
La causa más común es la neurodegenerativa; en la base de enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson, la demencia frontotemporal, la demencia de cuerpos de Lewy, los parkinsonismos atípicos, etc.
La siguiente causa más común es la vascular, que está relacionada con infartos o hemorragias cerebrales debidos la acumulación progresiva de lesiones en los vasos sanguíneos.
Pueden estar relacionadas con factores de riesgo vascular tratables (tensión, colesterol, diabetes, fumar), pero hay también otros factores no modificables.
Otras causas menos comunes son la hidrocefalia normotensiva del adulto, los tumores cerebrales y hematomas externos al cerebro, las enfermedades priónicas, o las enfermedades autoinmunes.
También se ve cada vez menos la infección crónica por sífilis.
Un cuadro de demencia se puede diagnosticar con una entrevista breve al paciente.
Sin embargo, los casos incipientes ("deterioro cognitivo leve") requieren a veces una evaluación más completa de las funciones cognitivas para poder detectarlos, confirmarlos, y categorizarlos.
Una vez confirmado el deterioro cognitivo, se solicita pruebas de imagen (TC, RMN) y analítica para descartar lesiones tales como tumores, hemorragias, infartos, déficits vitamínicos, alteraciones metabólicas, o infecciones.
Las enfermedades neurodegenerativas sólo se pueden verificar mediante la observación del tejido cerebral al microscopio, lo cual no es posible en vida sin lesionar al paciente.
Actualmente existen pruebas de medicina nuclear (SPECT y PET) y de estudio del líquido cefalorraquídeo (punción lumbar) que pueden detectar tanto la pérdida de actividad en diversas zonas del cerebro, como el depósito de algunas proteínas anormales en este.
Mediante estas pruebas se puede tener una mayor certeza al momento de dar un diagnóstico de enfermedad neurodegenerativa.
Depende de muchos factores, incluyendo cosas como la personalidad previa o el entorno.
Algunos afectados de demencia puede ser personas muy dóciles y amables, mientras otros pueden ser demandantes e incluso agresivos.
Esto incluso teniendo el mismo diagnóstico.
Por lo general, en el Alzheimer los pacientes niegan la afectación de memoria, pero cometen errores, extravían cosas, llegando a culpar a sus cuidadores.
A veces también pueden salir de casa y deambular sin rumbo.
Son muy vulnerables a engaños malintencionados.
También pueden involucrarse en accidentes domésticos o errores de medicación.
En la demencia frontotemporal se puede dar el caso de personas capaces de refutar y argumentar con información correcta, pero cuya conducta es totalmente inadecuada y a veces incluso peligrosa.
Hay casos que llegan a hacer estragos con su patrimonio antes de que se sospeche que tienen un problema.
En la demencia de cuerpos de Lewy, las alucinaciones de personas pueden ser muy preocupantes.
Hay fluctuaciones que confunden a los cuidadores, pues pueden intercalar días de aparente lucidez con otros de clara desorientación.
También suelen asociar trastornos del sueño, al punto de dormir durante el día y estar agitados por la noche.
También es común que tengan problemas de equilibrio y sufran caídas.
Las demencias vasculares pueden tener síntomas muy diversos, pues dependen de dónde en el cerebro se presenten las lesiones.