El declive físico y mental, la pérdida de seres queridos, la imposibilidad de sostenerse económicamente y convertirse en una carga o dependiente de los familiares y amigos son algunas de las razones por las que las personas temen envejecer. El envejecimiento a menudo se asocia con mala salud y, en particular, con la aparición y progresión de enfermedades crónicas como el cáncer, la enfermedad de Alzheimer, la diabetes, la artritis y las enfermedades del corazón. El envejecimiento puede conllevar múltiples pérdidas, incluida la pérdida de trabajo y el funcionamiento físico. La enfermedad de Alzheimer, el tipo de demencia más frecuente, es conocida no solo por su efecto negativo en la calidad de vida de los pacientes y cuidadores, sino también por el estigma que lo rodea, que se puede atribuir a la falta de comprensión de la enfermedad. La ansiedad ante el fin de la vida puede formar un miedo básico que subyace a ciertas condiciones psicológicas y es un dilema únicamente humano que puede afectar consciente o inconscientemente los dominios de la vida cotidiana de una persona y su funcionamiento. Los estudios muestran que el miedo a la muerte se relaciona positivamente con la baja autoestima, sintiendo que uno tiene poco propósito en la vida y un pobre bienestar mental. Los jóvenes generalmente tienen percepciones negativas de los adultos mayores y tienden a ver el envejecimiento como un proceso negativo que involucra depresión, estrés, arrepentimientos, aumento de peso y volverse menos activo. En contraste, las personas mayores tienen una visión diferente del envejecimiento. ¿De envejecer? ¿De sufrir? ¿O simplemente de que se nos acabe el tiempo?