La piel es el órgano más expuesto de tu cuerpo.
Actúa como barrera frente a muchos agentes medioambientales como la radiación solar y la contaminación, por lo que otorgarle los cuidados necesarios es fundamental, no solo por cuestiones estéticas, sino también para evitar un envejecimiento prematuro.
La finalidad, aclara la especialista, no es que una persona de 70 años parezca de 20.
Los procedimientos buscan mejorar la salud de la piel, donde lo fundamental es promover el cuidado dermatológico desde la juventud con el fin de minimizar los efectos del paso de los años.
“Lo ideal es preocuparse desde los 20 o 25 años incorporando a la rutina costumbres muy básicas: uso de protector solar e hidratante para la piel”, señala la doctora Francisca Daza.
Más adelante, después de los 35 años, las técnicas utilizadas apuntan a recuperar lo que ya se perdió, manteniendo siempre las características y la belleza propia de cada paciente.
La importancia del autocuidado De acuerdo a lo señalado por la dermatóloga, “la piel es un reflejo de todo nuestro organismo”, por lo que, además de lo que puede ayudar la dermoestética, es sumamente importante incorporar algunos métodos de autocuidado en nuestra rutina diaria: No exponerse al sol. Usar protector solar todos los días, incluso los días nublados.
Hidratar la piel de todo el cuerpo después del baño.
Limpiar la piel cada noche, no dormir con maquillaje.
No fumar.
“El cigarro causa estragos en la piel y acelera muchísimo el envejecimiento”.
Tomar mucha agua.
Comer sano: Incluir proteínas para mantener el colágeno del cuerpo.
Incluir frutas y verduras ricas en antioxidantes y vitaminas, para prevenir el envejecimiento prematuro.
Disminuir al máximo los azúcares.
Canalizar el estrés: Hacer algún deporte.
Meditar.
Dormir entre 7 y 8 horas diarias.