Algunos pasos que se pueden seguir para saber cómo manejar la frustración, según el psicólogo de Bienestar Institucional, Esteban Tavera, son:
Identificar qué es lo que genera frustración: analizar las situaciones para saber qué es lo que produce displacer, y reconocer en el propio cuerpo la emoción que eso desata.
Autoconocimiento: empezar un camino que permita conocerse lo suficiente para saber cómo reaccionar de manera distinta ante esas situaciones que generan frustración.
Inteligencia emocional: esta permite comprender las situaciones y ser capaz de mirarlas de manera “objetiva” o “desde afuera”, para poder manejar las emociones.
Adaptación a las circunstancias: ser resiliente, comprender que no todo se tiene bajo control, y que son las personas quienes se adaptan a las situaciones, y no al contrario.
Es importante trabajar en el autoconocimiento que es lo que permite sondear desde cualquier punto de vista las situaciones frustrantes, ya que esta puede desencadenar emociones básicas o primarias o puede llevar a temas más complejos como la pérdida de motivación o sentido de vida, tener episodios de ira, o hasta trastornos psicológicos más serios como la ansiedad y la depresión.
La frustración puede llevar a las personas por dos caminos diferentes, dependiendo de si estas saben utilizar las herramientas, como la introyección, o las que les provee el entorno para manejar las emociones, por un lado, habrá quienes se quedan estancados y, por otro lado, estarán aquellos para los que la frustración funcionará como un potenciador.
Es en ese sentido, afirma el psicólogo, que la educación en inteligencia emocional es fundamental, y se debería iniciar desde temprana edad, pues ella determina la manera en que los jóvenes y adultos asumen los retos o las situaciones que les generan cierta incomodidad, y la forma de manejar la frustración.