Los principales duelos de la adolescencia
1-Pérdida de la infancia
2-El duelo por los cambios corporales y la aparición de la sexualidad
3-El duelo por el abandono de la dependencia y el comienzo de la independencia
Esto implica dar paso a una nueva forma de autopercibirse, dejar de lado la condición propia de la infancia, aceptar los cambios que se van presentando y permitir la búsqueda de una nueva identidad adulta mientras se abandona la identidad infantil y cambian las formas de vincular, relacionarse y pensarse.
Sin embargo, con la pubertad dicha imagen comienza a presentar cambios corporales evidentes no elegidos de tal manera que el niño o la niña deberá aceptar que el cuerpo infantil en el que se reconocía ya no estará nunca más pues ahora su aspecto comenzará a ser diferente a causa de las hormonas sexuales que despuntan en este periodo y que, a su vez, le llevan a sentir y experimentar su cuerpo a través del deseo y la sexualidad.
En la niñez, los padres y las madres se encuentran en un lugar especialmente relevante, de privilegio e idealizado desde la mirada del niño o niña.
Sin embargo, en la adolescencia caen de ese pedestal comenzando así la separación de los padres y el comienzo de la individuación.
Este proceso, el cual no resulta fácil para los adultos ni para los adolescentes, debe ser apoyado y permitido por los padres y las madres con el fin de facilitar el proceso y permitir el desarrollo de la propia identidad que el/la adolescente busca.
Sin embargo, este duelo no resulta fácil puesto que en la búsqueda de su nueva identidad el/la adolescente se encuentra en una situación ambigua y desafiante hacia las figuras de apego, mientras que éstas últimas deben asumir que la relación con su hijo o su hija ya no volverá a ser como antes.
Que el/la adolescente logre su propia identidad, supone múltiples cambios en las relaciones, los vínculos e incluso en la estructura familiar.
Todos estos duelos propios de esta etapa son complejos y en no pocas ocasiones vivenciados con dolor, confusión y ambivalencia.
No obstante, estos procesos de duelo son necesarios y relevantes, de tal manera que es importante permitir su desarrollo natural.