Los expertos en salud mental siempre han observado mayores índices de estrés y ansiedad en las mujeres que en los hombres.
Atribuye esto a cómo a las niñas se les ha enseñado a encerrarse en sí mismas, a guardarse las cosas, lo que se vincula con síntomas depresivos, mientras que a los niños aún se les enseña a arreglar los problemas.
Así, mientras que ellas tienden a deprimirse, ellos suelen expresar sus dificultades y vacíos a través de, por ejemplo, problemas conductuales.
Culturalmente, les hemos enseñado a las mujeres a llevar las frustraciones en sí mismas, de modo que colapsan por dentro, mientras que en los niños se espera que saquen la rabia hacia fuera.
Esto hace que, aunque ellos también pueden sentirse ansiosos o depresivos, sus índices en este sentido sean menores.
El 31 por ciento de las niñas reconocen sentir síntomas de ansiedad, mientras que solo el 13 por ciento de los niños dicen experimentarlos.
El porcentaje de niñas que dicen sentirse frecuentemente nerviosas, asustadas o preocupadas saltó en un 55 por ciento entre 2009 y 2014, mientas que entre los adolescentes hombres el porcentaje se mantuvo intacto.
La sociedad de hoy es, sin duda, particularmente exigente con las mujeres.
Si bien se han liberado en muchos aspectos, dice Lisa, el peso que sienten sobre sus hombros está lejos de aliviarse.
Sienten presión por cumplir con estereotipos físicos, intelectuales y también emocionales.
Los estudios muestran que las niñas, como grupo, se preocupan más sobre sus resultados en el colegio y sienten más apremios por no decepcionar a sus padres y profesores.
Esto no es del todo irracional: su ingreso al mundo laboral y público es más reciente, lo que hace que sientan que tienen que demostrar su capacidad.
Las niñas están enfrentando acoso sexual a niveles que los adultos de hoy nunca enfrentaron.
Recuerda una investigación reciente de la American Association of University Women en la cual se mostró que las niñas que están en los ‘high school’ se ven afectadas a diario por conductas inapropiadas de sus compañeros hombres.
Esto va desde hacerles bromas con contenido sexual hasta tratar de tocarlas o alcoholizarlas para abusar de ellas.