Conversar sobre sus miedos y validarlos.
Preguntémosles qué es lo que les asusta y por qué.
Escuchar sus preocupaciones y ofrecerles apoyo emocional les ayudará a sentirse más seguros y a afrontar sus miedos.
También tenemos que explicarles que sentir miedo es totalmente normal, pero que están seguros en su entorno.
Crear una rutina de sueño relajante.
Establezcamos una rutina de sueño consistente que incluya actividades relajantes antes de acostarse, como leer un cuento.
Hay muchos cuentos que pueden ayudarles a superar el miedo a la oscuridad, por ejemplo Dormir sin miedo, de Laura Pazos de Sleepykids, Los Atrapamiedos, de Susanna Isern y Anna Aparicio Català, ¡Hola oscuridad! ¡No tengas miedo! De Vegas, Peter, entre muchos otros.
Controlar la exposición a imágenes y películas de terror.
Evitemos que vean contenido inapropiado para su edad, especialmente antes de acostarse.
Proporcionar una luz suave.
Si nuestros hijos sienten más seguridad con una luz encendida, podemos considerar utilizar una lámpara de noche de bajo voltaje o una luz nocturna suave.
Usar objetos de transición.
Los objetos de transición, como un peluche, una almohada o una manta especial, pueden darles consuelo y seguridad.
Familiarizarnos con la oscuridad mediante juegos.
Podemos jugar al escondite debajo de las sábanas, hacer teatros de sombras chinescas, taparnos los ojos y quedarnos a oscuras o buscar tesoros escondidos en la cama con la linterna.
Asimismo, podemos incentivar el juego imaginativo, animándoles a inventar historias donde ellos sean los héroes que derrotan a los monstruos.
Esta puede ser una forma efectiva de empoderarlos y reducir su temor a la oscuridad.
Pero, sobre todo, no debemos tener prisa, cada niño es diferente y superar el miedo a la oscuridad requiere tiempo y confianza.
Es fundamental ser pacientes, empáticos y darles el apoyo y la comprensión necesarios para superar sus temores.
Y en el caso de que el miedo persista o afecte su vida cotidiana de manera significativa, tendríamos que buscar la ayuda de un profesional.