No debemos empeñarnos en que el niño duerma completamente a oscuras o con la puerta completamente cerrada.
Podemos dejarle una lámpara encendida y la puerta abierta, incluso la luz del pasillo encendida también.
Poco a poco conforme el niño se acostumbre iremos eliminando estos estímulos, por ejemplo una bombilla de menos luminosidad, un regulador de intensidad lumínica, apagar la luz del pasillo, dejar la puerta entornada en vez de completamente abierta.
Crear rutinas antes de ir a dormir, se trata de realizar con los niños siempre las mismas actividades antes de ir a la cama.
Con el tiempo estas mismas actividades les conducirán al sueño y a relacionar la oscuridad con un momento de relax.
Un recurso útil que podemos utilizar con el niño a lo largo del día son los juegos en la oscuridad, por ejemplo jugar al escondite, a la gallinita ciega, proyectar sombras chinescas en la oscuridad etc.
Este tipo de juegos ayudarán al niño a superar el miedo a la oscuridad.
Una cuestión importante es fortalecer y premiar los gestos de valentía y evitar burlarnos de su miedo.
Premiar los gestos de valentía será un recurso muy útil para que el niño coja confianza y afronte sus miedos, sin embargo no debemos forzarle a realizar nada que no quiera, menospreciar su temor, ni mucho menos amenazarle o castigarle en la oscuridad.