Si su hijo tiene un terror nocturno, la mejor forma de manejarlo es la siguiente:
Siéntese en silencio cerca de su hijo.
Asegúrese de que no se lastime por si patalea o comienza a correr.
Espere pacientemente hasta que el niño vuelva a dormir, lo que suele ocurrir en unos pocos minutos.
No intente despertar a su hijo.
Esto no suele funcionar y los niños que se despiertan probablemente estén confundidos y alterados.
Es posible que además tarden más tiempo en calmarse y volver a dormirse.
Para ayudar a su hijo a prevenir los terrores nocturnos, intente lo siguiente:
Ayude a su hijo a manejar el estrés.
Ayude a su hijo a tener una rutina simple y relajante para irse a dormir.
Asegúrese de que su hijo descanse lo suficiente.
Si su hijo tiene apnea obstructiva del sueño o reflujo, siga las recomendaciones de tratamiento que le dé su médico.
Si su hijo tiene terrores nocturnos aproximadamente a la misma hora todas las noches, puede intentar despertarlo entre 15 y 30 minutos antes para ver si esto ayuda a prevenirlos.