Un nivel bajo o medio de nervios nos ayuda a estar atentos y en alerta, es decir, que puede ser bueno.
Un nivel alto de nervios y estrés puede afectar a nivel cognitivo y emocional y puede hacernos fallar un examen que hemos estado meses o años preparando.
Si llegas con un poquito más de tiempo extra tendrás unos minutos para adaptarte al ambiente, así como para poner en práctica las técnicas de las que hablamos a continuación.
Eso te ayudará a tener sensación de control y reducir tus nervios.
Simplemente debes organizarlo todo un día antes y así podrás ir con tiempo al examen.
Hay gente que necesita estar solo, otras necesitan hablarlo, etc.
Ten en cuenta lo que necesitas tú.
Si hablar con alguien esperando al examen te está irritando o creando más ansiedad, date cuenta.
Respetuosamente díselo a esa persona, y haz lo que sea mejor para ti.
Esta técnica es muy sencilla y tiene muchísimos beneficios:
Te permite aumentar el flujo de oxígeno.
Permite que el cuerpo libere toxinas más rápido.
Provoca una sensación de relajación.
Solo tienes que llevarte una mano al abdomen, inhala e intenta “hinchar” tu abdomen (no tu pecho).
Es la respiración que usas cuando duermes.
La anticipación y nuestras ansias por querer tenerlo todo controlado son unas de las causas principales del estrés.
No te focalices en todo lo que tienes por delante, simplemente en el siguiente paso que vas a dar.
Por ejemplo, ahora solo voy a dejar la chaqueta, ahora voy hacia la mesa, ahora estoy haciendo solo esta pregunta etc.
Existe la falsa creencia de que si pensamos en todos los eventos negativos estaremos mejor preparado por si al final pasa lo peor.
Eso no es verdad.
Durante el examen necesitas ser tu mejor coach y amigo.
Anímate a ti mismo con palabras que te reconforten, incluso escríbete alguna frase que puedas leer de vez en cuando durante el examen.
Una pequeña visualización imaginándote obteniendo plaza puede darte mucha energía.
Si ves que estás bloqueado o bloqueada, para un momento, respira y visualiza obteniendo tu logro.
Tú puedes conseguirlo.
El mindfulness nos ayuda a estar presente en el momento.
Esto es muy útil cuando necesitamos que toda nuestra atención se focalice en nuestro examen.
Algunos ejercicios de mindfulness que te pueden ayudar durante el examen son:
Comerte un caramelo, un chicle y focalizarte en el sabor.
Sentir tus pies, aquella parte más alejada de tu cabeza, incluso puedes moverlos un poquito.
Hacer cinco respiraciones conscientes.
Es común que si hemos hecho varias preguntas mal o consideramos el examen difícil nos sintamos frustrados, y empecemos a desconfiar de nosotros.
En esta situación también solemos sobrevalorar al resto: “los demás seguro que lo están haciendo mejor”.
Recuerda que la mente tiene un gran poder para cumplir tus objetivos.
Enfócate hacia tu logro, y date cuenta de que si es difícil para ti seguramente también lo estará siendo para el resto.
Con este post queremos ayudaros a que os enfrentéis a vuestro examen de la mejor forma posible, controlando vuestro estrés y ansiedad y manteniéndolo en niveles que os favorezcan y os ayuden a llegar a vuestra meta: aprobar la oposición.