El deporte y la actividad física revisten importantes beneficios emocionales para las niñas, los niños y las personas adolescentes, tales como:
1. Autoconocimiento La práctica de un deporte implica el desarrollo de la capacidad de reconocer las propias fortalezas y limitaciones, así como las sensaciones que la actividad física genera a nivel físico, psicológico y emocional.
2. Manejo emocional Las emociones son respuestas fisiológicas y psicológicas del organismo a eventos o estímulos que guían la conducta y que ayudan a las personas a adaptarse a las demandas del contexto.
3. Establecer metas En la etapa de la infancia y la adolescencia, es fundamental que las personas ensayen el establecimiento de metas y las formas cómo lograrlas en sus proyectos de vida.
4. Interacción social Cuando los niños, las niñas o las personas adolescentes practican algún deporte colectivo generan interacciones positivas, de hecho, unas de las razones que evidencia la investigación respecto con el por qué las personas adolescentes y jóvenes se involucran con el deporte es por la sensación de diversión que les genera, asociada a la interacción con pares o con otras personas.
5. Desarrollo del carácter El simple hecho de que una persona participe en una actividad deportiva le facilita la experiencia natural de aprender valores como el trabajo en equipo, la dedicación, la perseverancia, el «juego limpio», la compasión, la integridad y la «conducta deportiva».
Como se puede observar, son múltiples los beneficios emocionales que la práctica del deporte y el ejercicio físico tienen en el desarrollo humano.
Estos beneficios usualmente están al alcance de cualquier persona en su barrio o comunidad y las personas adultas deben propiciar no solo los espacios sino el desarrollo de las habilidades deportivas para contribuir con el desarrollo integral de las personas menores de edad.