El deporte y la actividad física son, además, excelentes hábitos para cuidar y fortalecer la salud mental. La práctica regular de cualquier deporte, ya sea de manera individual o en equipo, puede contribuir a mejorar el estado de ánimo, la gestión de las emociones y el desarrollo de capacidades como la paciencia, la disciplina y la tolerancia. De hecho, las actividades que se realizan en el campo de juego, la pista de atletismo, en la piscina o el mar, o en el centro de entrenamiento repercuten positivamente sobre la salud integral y, principalmente, en la salud mental y neurológica de personas de todas las edades. La experta indica que los deportes proporcionan múltiples beneficios a quienes los practican con regularidad, como el desarrollo del sentido del orden y la disciplina, de diversas capacidades y habilidades para la vida y aporta a la salud integral. La psicóloga Ana María Sotomayor refiere que el deporte en grupo permite robustecer el trabajo en equipo, el manejo y tolerancia de las diferencias, el compañerismo, el acompañamiento en las derrotas y reconocimiento de logros ajenos. Por otra parte, la profesora de la UDEP afirma que el ejercicio repercute directamente en el balance neuroquímico del cerebro o la liberación de neurotransmisores como la endorfina, que es uno de los principales agentes de la sensación de bienestar. Además, explica que la práctica de deportes disminuye la hormona del cortisol, responsable del estrés. Asimismo, los deportes que se hagan al aire libre serán canalizadores de energía, ayudarán a distraer y disipar la mente. La práctica de deporte con una frecuenta mantenida en el tiempo; tres veces a la semana, por ejemplo, si buscamos algún objetivo o resultado específico, como mejorar el estado físico o aumentar masa muscular, ayudan a fortalecer la responsabilidad, el manejo de los objetivos, la planificación, el orden, etc.